la cultura y el individuo
"Muchas de las ideas que nos transfieren los transmisores de
cultura son eminentemente sensatas y realistas.
(Si no lo fueran la especie humana ya se habría extinguido).
Pero, junto con estos elementos útiles, cada
cultura nos traspasa un acopio de ideas infundadas, algunas
de las cuales siempre fueron absurdas, en tanto que
otras tal vez tuvieron antaño un valor de supervivencia,
aunque ahora, en las circunstancias cambiadas
y cambiantes del discurrir de la historia, se tornan
totalmente inservibles. Como los seres humanos reaccionan
ante los símbolos en la misma forma rápida e inequívoca en
que reaccionan ante los estímulos de la experiencia directa,
y como la mayoría de ellos creen ingenuamente que las
palabras aureoladas de cultura que se refieren a las cosas
son tan reales, o más reales aún que sus percepciones de las
cosas mismas, estas ideas anacrónicas o intrínsecamente
absurdas producen un daño enorme. La humanidad ha
sobrevivido, y en ciertos campos progresa, gracias a las
ideas realistas transmitidas por la cultura. Pero gracias
a los disparates perniciosos que le inculcan a cada
individuo en el curso de la aculturación, la humanidad,
si bien sobrevive y progresa, también ha estado siempre
en aprietos. La historia recoge el testimonio, entre otras
cosas, de las artimañas fantásticas y generalmente
abominables que la humanidad enloquecida
por la cultura monta contra sí misma.
Y el espantoso juego continúa."
Fragmento de un ensayo escrito por Aldous Huxley en 1963 y publicado por Edhasa en 1982. Traducción de Eduardo Goligorsky.