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viernes, 2 de marzo de 2012

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Hoy os voy a contar un cuento.
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Bueno, en realidad es Mos quien os lo va a contar, porque él es
el autor, yo solo he hecho las ilustraciones que lo acompañan.


Ya veréis que es un cuento para todos los públicos, contado con mucha
ternura y repleto de personajes que no se rinden fácilmente y que...

...pero mejor me callo ¿no? o acabaré contando el cuento yo :-)

En fin, que lo vais a disfrutar, porque Mos sabe mucho de esto,
lo demuestra en cada post que publica en Mos en la orilla, su siempre
sorprendente espacio poético y literario.


( muchas gracias Mos, por estar ahí, por escribir como escribes y por
proponerme este maravilloso reto de ponerles cara a tus personajes )


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Pero vamos ya a por el cuento,
vamos ya a saber qué sucede  en...

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LA COMUNIDAD DE LA ROPA



Cuando su dueño volvió a dejarlo en el perchero del armario,
chaquetón de paño azul marino no pudo evitar pronunciar lo
que desde hace tiempo sabía: “Compañeros, me quedan
pocos días de estar con vosotros; el lunes me llevarán al
montón de ropa usada que hay a las puertas de la iglesia”.




El resto de las prendas que ocupaban los estantes, perchas y cajones dejaron
escapar un ¡ooooh! lleno de  sorpresa y tristeza a la vez. “No es posible,
no es posible”, repetía, entre sollozos, chaqueta roja de terciopelo mientras
apoyaba su cuello sobre el hombro de chaquetón. “¡No pueden separarnos!
Habíamos planeado casarnos cuando pasara el invierno. ¿Qué va a ser de mí, si tú no estás?”.
Chaquetón de paño azul marino intentaba consolarle acariciando con su manga
el suave tacto de la espalda de ella. “No llores, el señor se ha cansado ya de mí;
dice que mi color está pasado de moda y, por si fuera poco, se ha dado cuenta de la
quemadura de cigarrillo que tengo en la manga”. “Eso es injusto, siempre igual, -se oyó decir
a gabardina gris desde cinco perchas más allá.- Nos quieren mientras lucimos buen aspecto;
después nos abandonan en cualquier esquina”. “Tenemos que pensar en algo”, gritó traje beige
de lino desde el otro lado del armario. “Que se reúna el consejo y tome una determinación
antes de que vuelvan nuestros amos”, añadió una elegante bata de seda  muy disgustada con lo que oía.





Los señores de la casa acababan de marcharse para todo el fin de semana. Hasta el domingo por la noche no volverían. Sabían que era así porque faltaba parte del vestuario y vieron cómo preparaban las maletas.
Dos jerseys de cuello alto, muy contentos ellos,  les comentaron a sus amigas las camisas que se iban con sus dueños a esquiar a la nieve.
El consejo de los armarios y la ropa de hogar estaba formado por seis miembros: tres prendas de vestir (un vestido de noche, un pantalón vaquero y un chándal), y tres de ropa de hogar (un edredón nórdico, una toalla de baño y un mantel bordado). Lo presidía el más anciano del vestuario: chaleco de pana negra, perteneciente al abuelo de la familia que, de vez en cuando, pasaba temporadas en la casa.





Tras varias horas discutiendo qué plan sería el mejor para salvar a chaquetón de paño, chaleco de pana, que también era el más sabio, propuso una solución de emergencia que requería el esfuerzo de todos. La idea, aunque nunca puesta en práctica, fue muy aplaudida por la mayoría. Mas no había tiempo que perder si querían terminar la misión con éxito antes que volvieran los humanos.
Se corrió la voz por toda la casa. De los cuatro armarios del  hogar salieron prendas dispuestas a colaborar con aquella idea un tanto disparatada.
Lo primero era reunir varias hebras de hilo del mismo color y grosor que las de chaquetón de paño. Con ello, se cubriría el roto de la quemadura. Pronto se formó una fila de voluntarios que se desprendieron de varios hilos azul marino. Por querer ayudar, hasta una sábana blanca y una falda rosa se arrancaron varios hilos pero, amablemente, les dijeron que no era necesaria su donación. La aguja más experta de la caja de costura quiso colaborar en la misión, siendo ella misma la que cosiera la manga de chaquetón. Coser y tapar el roto llevó varios minutos. Quedó impecable y todos felicitaron a su vecina la aguja por la labor realizada. Entre varios alfileres la llevaron en volandas hasta la almohadilla donde siempre descansaba.
Quedaba lo más complicado: la parte del plan en la que chaquetón de paño azul marino debía conseguir un color más vivo, un aspecto mejor. “No te preocupes amigo, -le dijeron dos jerseys, una bufanda y tres pantalones azules como él-. Métete con nosotros en la lavadora y desteñiremos algo de nuestro color para dártelo a ti”. Chaquetón de paño tenía miedo; nunca había probado la lavadora para su limpieza.



Pero las ganas de seguir en la casa junto a chaqueta roja hicieron que se armara de valor y entrase en el bombo. Aguantó todo el lavado sin rechistar; eso sí, con los ojos cerrados. Con tanta vuelta, salió algo mareado. Cuando se recuperó del susto, entre albornoz de felpa y pijama de algodón lo colgaron de una percha en la barra de la cortina del baño. Ahora sólo quedaba esperar que se secara y ver los resultados al día siguiente.
Toalla de lavabo fue la primera en dar la noticia el domingo por la mañana. “¡Como nuevo, como nuevo!,-gritaba desde el pasillo. “Parece más joven”,- insistía sonriente cortina de baño. “Traédmelo, -dijo  tabla de planchar-, entre  plancha de vapor y yo terminaremos la tarea dándole el toque final”.
Chaquetón de paño azul marino recobró un aspecto de lo más elegante. Cuando se miró al espejo, emocionado, agradeció a todos la labor de salvamento y el apoyo recibido. Volvió a su armario, entre los aplausos de multitud de prendas. Allí encontró a chaqueta roja de terciopelo esperándole en un rincón, algo abatida. La alegría de los dos fue inmensa al verse; el resto del día lo pasaron entre abrazos y caricias. Las prendas de la comunidad de la ropa se marcharon a su sitio y guardaron silencio. No querían estropearles el momento.





Al llegar la noche, la familia de la casa regresó de su estancia en la nieve. Tras instalarse de nuevo, el señor volvió a comentar a la señora que debería llevar el chaquetón de paño al montón de ropa usada cuanto antes.
Cuando la señora abrió el armario de su cuarto, vio un chaquetón en perfecto estado. Era ridículo desprenderse de él; su marido era demasiado caprichoso y coqueto. Tal vez por eso, lo único que hizo fue cambiarlo de armario para que él no lo viera. También trasladó a chaqueta roja de terciopelo. Así tendría el armario de su cuarto más desahogado.
En fin amigos, hoy día, chaquetón y chaqueta siguen juntos bajo el mismo techo. Y esperan que sea así para mucho, mucho, mucho  tiempo.


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Texto: Ceferino Otálora "Mos"
Dibujos: Ximo Segarra "Acapu"
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37 comentarios:

  1. AMIGO XIMO, QUÉ TE VOY A DECIR QUE YA NO SEPAS. EL CUENTO HA QUEDADO PRECIOSO CON TUS ILUSTRACIONES Y TE AGRADEZCO MUCHO QUE ACCEDIERAS A PONERLE ROSTRO A LOS PERSONAJES. CREO QUE ES LA GUINDA QUE CORONA EL PASTEL.
    UN HONOR, DE VERDAD, HABER HECHO CONTIGO UN DÚO ARTÍSTICO.:):):):):):)
    A TUS SEGUIDORES DECIRLES QUE ERES UN TIPO GENIAL Y CON TALENTO CREATIVO Y QUE LES AGRADEZCO DE ANTEMANO SU LECTURA Y OPINIÓN SOBRE ESTE CUENTO QUE HICE PARA NIÑOS PERO QUE DEL CUAL LOS MAYORES DEBERÍAMOS TAMBIÉN APRENDER LA LECCIÓN.
    UN ABRAZO PARA TODOS DESDE LA ORILLA DE LAS PALABRAS.

    TÚ SÍ QUE VALES, XIMO. AH, Y RECUERDOS A CACTUS PERO SIN ABRAZO :):):):)

    MOS.

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  2. ¡Menuda colaboración!, formáis un buen equipo, ha quedado una obra perfecta. El cuento muy original y divertido, y una lección de solidaridad. De las ilustraciones de Ximo, ¿qué puedo decir? como siempre son geniales.

    Mis saludos para los dos.

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  3. Si los humanos fuésemos tan generosos como las prendas y enseres de este cuento...
    O,tan generosos como Mos y Ximo que, con esta colaboración nos han regalado un magnifico y divertido momento...

    Gracias,amigos.

    Abrazosssss

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  4. Mos, que historia tan tierna y llena de valores: amistad, ternura, solidaridad,comprensión, empatía, compasión, unión, esfuerzo, amor...Creo que si los humanos fuésemos capaces de unir la mitad de estas cualidades en beneficio de quien lo necesitara, nuestro mundo sería como esos armarios, pleno de corazón y color...
    Ximo, es difícil poner alma en la mirada del dibujo de una chaqueta, de una bufanda o de un pantalón, pero te aseguro que la tienen, que he sentido como abrazaban, arropaban y envolvían no sólo a chaquetón: Una parte de mí ha sentido también su abrazo y su calor.
    Abrazo emocionado, con algunas hebras de color...

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  5. Ainssss pero que tierna historia, qué original, qué delicia!!!
    Me ha gustado muchísimo, de verdad.
    Las ilustraciones son una pasada.
    Me encanta!!!
    Mos... a sus pies!
    Un abrazo muy cariñoso.

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  6. Un estupendo cuento solidario ideal para enseñar tan hermosos valores.

    Mi más cordial felicitación para los dos.

    Abrazos,saludos afectuosos y buen finde Ximo!

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  7. Ay, qué bonico os ha quedado a los dos.
    Tanto el cuento como tus ilustraciones son de una ternura absoluta. Además, uno puede sacar su moraleja para no desprenderse de la ropa usada: basta con dedicarle un poco de mimo.
    Un abrazo agradecido, tronco.

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  8. Vengo desde la orilla de Mos... Ahhh ¡Me encantó! La ternura de las letras de Mos representada en tan expresivas ilustraciones. Hermoso mensaje y precioso trabajo. Han trabajado en equipo como nuestros personajes!!! Felicitaciones para ambos y un fuerte abrazoooo!!

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  9. Que bonito esta todo esto!!!!!
    cariños

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  10. Hola XImo! un entrañable cuento que ha quedado muy bien complementado con tus dibujos. Los dos hacéis un buen equipo!! Un abrazo

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  11. Bueno pocos elogios son suficientes para vuestro talento. Formáis un gran dúo y equipo, y espero que alguna que otra vez nos sigáis deleitando con vuestros amplios conocimientos. El cuento es fantástico y la viñetas son "divinas de la muerte".

    Un fuerte abrazo a los dos Mos y Ximo.

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  12. ¡Qué bonito os ha quedado el cuento! Estupendo trabajo el de ambos. Felicidades.

    Abrazos.

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  13. Jajaja ¡¡vaya xD!! nos hemos todos a contra cuentos a la vez jajaja... a mi me encantan contarlos, inventarlos y escucharlos en general y este en particular... tiene todos los ingredientes, imaginación, ternura y un final feliz, como debe ser en todo cuento que se precie... sólo os faltó terminar con el... y el chaquetón azul y la chaqueta de terciopelo vivieron felices y comieron perdices y colorín colrado jajaja este cuento se ha acabado... con tus dibujos... a un más se palpa la ternura... ¡¡mira que dibujas tierno tú ACAPU!! :-)


    Un besito y feliz finde.... ¡¡enhorabuena a los dos!!

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  14. Preciosos los dibujos y entrañable el cuento.

    Besos

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  15. Bonico i creatiu, el cuento y las ilustraciones, enhorabuena a los dos artistas. Un blog muy chulo el de MOS.

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  16. El cuento chulísimo y los dibujos geniales. Con trazo firme, seguro y desembuelto.
    ¡¡Enhorabuena!!.
    Un abrazo.

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  17. Tanto el cuento como las ilustraciones son de una ternura que desarman. Me encanta por las enseñanzas que reflejan, todo solidaridad, algo que es imprescindible que sigamos practicando.
    Felicidades a ambos por esta colaboración.

    Besitos

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  18. Ja,ja qué bueno y qué original. Piensas diferente. Igual pero diferente. Yo también afirmo lo de la calidad del relato y de las magníficas ilustraciones.

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  19. JAJAJA
    muy bueno, que gran imaginación...
    BESOS

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  20. Qué bonito cuento de solidaridad,amistad,compañerismo...
    ¡Ay que distinto sería para nosotros las personas,si actuásemos de la misma manera!
    Pero no...nosotros seguro que dejaríamos que se lo llevaran a la ropa usada...
    No siempre por suerte,aún hay gente solidaria y buena,lo que no sé es por cuánto tiempo tal y como van las cosas.
    Me ha gustado mucho.
    Besos.

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  21. Una bonita historia de amor y reciclaje. Mucho me temo que dentro de unos meses tengan un lindo pañuelito llorón. Felicidades a los dos por la colaboración y el rato que nos habéis hecho pasar.

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  22. Vaya, impreionada estoy de esta historia tan imaginativa y llena de reflexiones. Me ha encantado, enhorabuena Mos.

    Ximo, que tierno el chqueton azul dando la manita al rojo, tus vi;etas siempre me emocionan.

    Buenisimo post!!!

    Una abra\ada

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  23. Hoy, gracias al cuento de Mos y a tus coloridas y tiernas ilustraciones, Ximo, he vuelto a ser niña y he disfrutado tanto como cuando escuchaba a mi abuelo contarnos historias :-)
    Gracias, chicos. Sois estupendos.

    Abrazos adosados a dos.

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  24. Que se puede esperar de dos genios cuando se unen, pues una genialidad, tanto el cuento de Mos, que me ha parecido de los mas atractivo, sobre todo, con ese contenido social a los que nos tiene acostumbrado su autor.Y los dibujos de acapu ilustran el cuento perfectamente, pensè que el sr.cactus iba a tener un papel en este cuento....jajaja

    un abrazo

    fus

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  25. ¡¡¡Esto es demasiada ternura!!!! Me ha encantado, contagiada de alegría por lo relatado y por las imágenes vivas llenas de coloridos.
    Que delicia haber pasado por aquí.
    Un abrazo

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  26. que gran cuento!! y que buenas ilustraciones


    saludos!

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  27. Muy lindo. Sin duda la unión hace la fuerza, y entre todos encontraron la forma de ayudar a quien necesitaba de los demás.
    Muy lindas ilustraciones. Las expresiones de todos hicieron sentir más el guión del cuento =)
    Saludos a ambos muy buen trabajo.

    Ahora siento que pensaré más eso de dejar ir ropa porque se ve desgastada =/

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  28. Ximo, genial con tus dibujos, os ha quedado de cine. Y es que cuando se une talento y ternura por partida doble es lo que ocurre.

    Lo iba leyendo con una sonrisa de oreja a oreja. Ahora cuando vaya a desprenderme de alguna prenda, ya me veo haciendo un consejo de ropa a ver que solución le damos al tema, no quiero un armario triste, por favor. Además, seguro que empiezo a verles ojitos a las prendas, ay, qué locura, Ximo.

    Un beso grandote, artista.

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  29. Qué bonito y tierno cuento. Quiero saber si tuvieron chalequitos je.


    Besos Ximo.

    A los dos.

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  30. Que cuento más abrigado :)

    Me hace sentir una gusana en el más puro y abyecto grado de la gusanidad porque yo soy mucho de regalar lo que puede usarse y tirar lo demás.Me da pavor el síndrome de Diógenes así que me vacuno ;)

    Me encanta la cara de Gabardina Gris

    Un beso grande, Ximo

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  31. Felicitaciones!!
    Vengo siguiendo la invitación de Mos
    El cuento es una ternura, pero palpita con más corazón, gracias a las geniales ilustraciones!!!
    Es un trabajo tan lindo como el de las prendas de vestir, para no separar a el chaquetón y la chaqueta!!!
    Abrazos y de nuevo, muchas felicitaciones!

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  32. Oooooooooooh y fueron felices y las polillas nuncaaaaa les atacaron ^__^

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  33. El cuento una ternura y los dibujos una maravilla, preciosa conjunción de ambos. Dos genios, mis felicitaciones para los dos.

    Abrazos.

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  34. Que tierna y valiosa moraleja, la unión hace la fuerza sin lugar a dudas.

    Excelente dupla han formado Mos y Ximo, deben unirse más seguido.

    Abrazos alados, para ambos.

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  35. Me ha gustado vuestra colaboración. A tí, Ximo te descubrí el año pasado. Y me asombra tu capacidad creadora y tus viñetas llena de ironía, sarcasmo y humor. De Mos, lo siento no soy imparcial, le conozco personalmente la tira de años. Ese cuento se lo escuché como lo recitaba. Y como leí que alguien se preguntaba cómo sería: "una bellísima persona, entregado por entero a su familia y su gran pasión... que es escribir. Un abrazo, Ximo.

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  36. Hola, Ximo:

    Vengo desde 'mar adentro' guiada por mi compi de letras, Mos. Me ha gustado mucho este trabajo conjunto, os ha quedado un cuento muy divertido para todas las edades... ¿Quién dijo que nuestra ropa ni siente ni padece? jejeje... Me han gustado mucho también tus palabras ilustradas :D 'Dios' no tiene desperdicio; no se, lo mismo si conseguimos abrazar a un cáctus, la humanidad comience una nueva época ;)

    Un saludo y enhorabuena a los dos, chicos.

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